jueves, 16 de diciembre de 2010

どうぞめしあがれ

Lejos de Japón se puede comer bien y por qué no, también algo de comida japonesa. Tan poco hace falta ir a esos extravagantes, y caros, restaurantes japoneses para disfrutar de un poco de sushi. Por cierto, me comentan que el sushi se come en ocasiones especiales como celebraciones varias y no como comida diaria (por aclarar a los despistados). Casualidades, como la mayoría de las cosas, que nos pasan llevan a uno a ensanchar las pieles a base de arroz y que mejor modo que las combinaciones de un cocinero, al menos eso ha dicho que quiere ser aunque el muy majeton, creo yo, haya elegido un mal camino para su formación como chef, japonés para poder deleitarse con unos productos del mas allá.

Una vez abierto oficialmente el Restaurant Chez Moi, que no consistía más que en un buffet-a-por-todo-ello, se han destapado las viandas y han aparecido “todos” los ingredientes requeridos para fabricar unos exquisitos sushis (寿司). Fácil y sencillo, no hay más que coger unas hojas de nori (海苔) doblarlas, a no ser que te quieras hacer una pizza con base extra verde de algas marinas, hasta que tengan unas dimensiones adecuadas y poner una capa de arroz por encima. Una vez que tenemos lo esencial formar el primer rollito resulta poco mas que sencillo, imaginación y gustos al poder. Aunque lo más extendido aquí es que el sushi se hace con pescado crudo, las variaciones posibles son muchas y el pescado crudo se puede obviar. De hecho me cuentan que a no ser que seas de la familia no se suele sacar pescado crudo para hacer sushi y que muy rara vez se ofrece a personas no cercanas. Vamos como el que recoge setas aqui.

A la base de nori y arroz, en esta ocasión, se ha podido acompañar con tsu na (ツナ), universal la palabra por cierto, una mezcla a base de pate de atún, mahonesa y salsa de soja, bastante rica, kani (可児市), sucedáneos de abadejo o palitos de cangrejo de toda la vida, ebi (海老), gambas cocidas, e ikura, huevas de salmón, entre los acompañantes nadadores. Múltiples combinaciones entre estos, pero hay más, para aquellos a los que los sumergibles no les hagan tilín o aun haciéndoles quieran y piensen que se sienten solos alli entre el arroz, tenemos tama go (卵子), una especie de tortilla gabacha, kyu ri (キュウリ), pepinos cortados en tiras y lo más sorprendente, y quizás por ello lo más rico, natto (納豆). Este natto, que tiene sus orígenes cuando los padres de Mari castaña todavía no habían nacido, son unas semillas de soja fermentadas con Bacillus subtilis natto, ya estáis sacando vuestros apuntes de microbiología del desván, en japonés nattō-kin a secas y, que segun me cuentan, ni tan siquiera en Japón tienen gran aceptación por el fuerte sabor y olor extraño que poseen; que vamos a pensar de algo fermentado… Queda bastante bien, sin embargo, en sushi. Ahora bien espero que no provoque una alteración o un periodo de éxtasis descontrolado en la flora intestinal de un servidor, ya sabéis por eso del calentamiento global y tal.

Primero haciendo un buen despacho de lo anterior y luego un gran esfuerzo se llega al postre. Y qué mejor que seguir con más arroz. No, no era arroz con leche, lo dejaremos para otra ocasión, me pregunto si será conocido allí en el lejano oriente. El mochi es una pasta de arroz que tiene la forma y la solidez de una pastilla de jabón y que se calienta directamente o se sumerge ligeramente en agua para darle una textura de viscoelastica. Esta transición de consistencia del mochi podría, sin suda, resultar en el origen de un inagotable número de chistes, de un gusto exquisito, entre químicos poliméricos; todos ellos serían tan sumamente buenos que ni tan siquiera aquí se podrían recoger. Una vez que se aumenta la temperatura, la pasta viscosa se coge, en el mejor de los casos con unos palillos chinos, japoneses,…, y se moja en sa tou jou yu (砂糖醤油), algo que casi literalmente significa salsa dulce de soja.

Todo esto está claro que hay que digerirlo y ya lo dicen los médicos, que de siempre muy sabios han sido ellos, que unas gotas de licor para asentar la comida no le hace daño a casi nadie. Sake (酒) Ozeki, la gaseosa Casera de allí pero sin burbujitas y con 15% de alcohol. Si bien normalmente se toma el hiya, sake frio, dadas las épocas invernales, pre-invernales para los quisquillosos y para los tokapilotazaleok, se calienta el sake y se tiene atsu kan. Un par de minutos en el microondas y voila! Kan pai y atsu kan p’adentro. Gracias al micoondas y el proceso de evaporacion, si no a saber la de tonterias que podria haber estado diciendo a estas horas.

GoChiSou SamaDeShiTa

p.d. ruego me disculpen la ortografia; la japonesa claro esta!

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